Los fusiles y cañones,
lubricarlos con razones.
Los golpes hacen silencio
Los hijos de mis hijas,
mis nietos serán; los
hijos de mis hijos,
en duda estarán.
Los hijos son lo que
la madre quiere Los
hombres más importantes,
se miden por sus amantes.
Los hombres serenos,
pelean mucho menos.
Los hombres y el buen
licor, más añejitos
mejor. Los huéspedes
y la pesca, a los tres
días apestan. Los
infiernos están llenos,
de votos y deseos buenos.
Los libros nos dan la
ciencia y la vida la
experiencia. Los
lunes ni las gallinas
ponen. Los más completos
varones, se amarran
los pantalones. Los
muros ensordecidos,
a veces tienen oídos.
Los necios hacen la
fiesta, y los listos
la celebran. Los
necios y los salmones
siempre nadan contra
la corriente Los
niños de pequeños, que
no hay castigo después
para ellos. Los ojos
se abalanzan, los pies
se cansan, las manos
no alcanzan. Los
ojos son el espejo del
alma Los ojos todo
lo ven, y a sí mismos
no se ven. Los padres
a brazadas, y los hijos,
a pulgadas. Los pajaritos
de arriba, siempre se
cagan en los de abajo.
Los pájaros, tirándole
a las escopetas.
Los parientes del rico
son tan numerosos como
granos de arroz en un
arrozal Los perfumes
más sutiles, no se venden
por barriles. Los
pesos y los pesares,
en algo son similares.
Los pobres tienen más
coplas que ollas, y
más refranes que panes.
Los pollos de enero,
hasta las plumas valen
dinero. Los profetas
y adivinos, embaucan
a los cretinos. Los
rincones para los gatos,
y las esquinas para
los guapos. Los sinsabores
ajenos, de lejos se
sienten menos. Los
sordos no oyen, pero
componen. Los toros
se ven mejor desde la
barrera Los tres
enemigos del hombre:
suegra, cuñada y mujer.
Los últimos serán los
primeros Luna al
salir, colorada, pronto
ventada. Luna en
creciente, cuernos a
Oriente. Luna, la
de enero, y el amor,
el primero. |
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