- ¿Qué puedo hacer con mis pecados, señor cura?
- Ora hijo mío.
- Vale, las cuatro y cuarto, pero ¿Qué puedo hacer con mis pecados?
- Hijo, ¿Ha llamado ya algún idiota?
- No papá, tú eres el primero.
- En el aeropuerto: - Mira papá un avión macho acaba de despegar.
- Calla hijo, cuantas veces te dije, que eso son las ruedas.
- Una amiga le comenta a la otra:
- Me casé con un abogado y con un hombre honrado.
- ¡Oye, eso es bigamia!
- Sargento, ¿Qué podemos hacer si pisamos una mina?
- Pues mira recluta, el procedimiento habitual es esparcirte en trocitos por un
círculo de 20 metros.
- Una peña de enanos están reunidos en un bar. En eso entra un borracho y dice:
- ¡Coño, quien a desmontao el futbolín!
- Dos señores en un ascensor:
- Oiga, ¿Se tiro usted un pedo?
- ¡Pues claro! ¿Qué cree, que siempre huelo así?
- Un haragán es sorprendido por su madre leyendo un horóscopo:
- ¡Aja! ¡Vago!, ahora lees horóscopos.
- ¡No te entiendo! ¿No me dijiste que me preocupara por mi futuro?
- ¡Camarero! He encontrado un pelo en la sopa y no es mío.
- Esta bien, démelo, lo guardaremos por si vienen a reclamarlo.
- Era un tío tan holgazán que se levantó un lunes para trabajar un martes,
viendo el miércoles que el jueves llovía dijo el viernes para que trabajar el
sábado si el domingo es fiesta.
- Mi sargento, este cocido tiene tierra.
- ¡Aquí se viene a servir a la Patria!, no a protestar.
- Sí, mi sargento, a servir a la patria no a comérsela.
- Hace 17 años que estoy casado, y todavía quiero a la misma mujer, ¿No es
maravilloso?
- Si, pero ¡Procure que su esposa no se entere nunca!
- Era un hombre tan y tan grande que se tropezó un lunes y cayó un martes.
- Tienes menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas.
- Era una señora tan chiquita, tan chiquita, que en lugar de dar a luz, daba
chispas. |